EMILIO FUENTES TRAVERSO

EJERCICIOS DE ENLACES / Museo de Arte Contemporáneo, MAC Quinta Normal / Santiago, Chile 2026.
TEXTO SALA 1:
Una roca no es solo una roca. Es un archivo de presión, tiempo y temperatura, y a veces también de algo más: la memoria de haber venido de otro lugar. Cada día, toneladas de fragmentos del espacio exterior atraviesan nuestra atmósfera, desintegrándose antes de impactar, pero los que sí llegan al suelo transforman todo a su alrededor. Hace 66 millones de años, el asteroide de Chicxulub dejó en las rocas de todo el planeta una marca química que los científicos descifraron mucho después. Un mensaje escrito hace millones de años, interpretado recién en el siglo pasado.
En esta sala, las obras de Emilio Fuentes Traverso se amplían no sólo a las interacciones entre lo cósmico y lo natural de nuestro planeta, sino también a lo humano. Los grandes impactos que conocemos ocurrieron antes de nuestra existencia, por lo que nunca hemos visto qué ocurriría si combinamos lo externo con lo natural y lo antrópico. Los hilos sostienen esa posibilidad abierta: un encuentro que la ciencia aún no ha podido imaginar.
En ese equilibrio quieto está la pregunta de la obra. El hilo no solo sostiene, contiene. Acumula la energía de lo que aún no ha ocurrido, de lo que podría liberarse y reorganizarlo todo. Y en ese límite, lo humano y lo externo no se oponen: se reconocen como parte de un mismo proceso de transformación, uno que la Tierra ya ha atravesado antes, y que las rocas recuerdan.
Vanessa Estrella Aravena Berríos
TEXTO SALA 5:
En la escala del tiempo geológico, la materia terrestre se encuentra en constante transformación. Procesos como la presión ejercida por los estratos terrestres, la sedimentación de partículas minerales o el enfriamiento del magma, reorganizan progresivamente los materiales de la corteza terrestre para dar origen a formaciones rocosas.
A estas dinámicas naturales se suma hoy la actividad humana. Materiales como el concreto —presentes en edificios, carreteras e infraestructuras urbanas— pueden comprenderse como rocas antrópicas: configuraciones minerales generadas mediante procesos industriales que reestructuran los elementos extraídos del propio planeta.
A partir de esto, las obras reunidas en Ejercicios de enlaces exploran el encuentro entre estas dos formas de materia. Rocas naturales y rocas antrópicas, aparecen conectadas mediante hilos de coser que atraviesan y tensan los distintos elementos. Estos hilos introducen una dimensión simbólica dentro del conjunto escultórico. Funcionan como una metáfora visible de fuerzas que, a lo largo de grandes escalas temporales, actúan sobre la materia: presiones, desplazamientos, fusiones y tensiones capaces de modificar lentamente los materiales del planeta.
Cada pieza propone imaginar un escenario en el que lo natural y lo construido por la humanidad, se integran dentro de un mismo proceso de transformación geológica para conformar nuevos tipos de materia.
Emilio Fuentes Traverso