EMILIO FUENTES TRAVERSO

CRÓNICAS DE LA MATERIA / Factoría Santa Rosa / Santiago, Chile. 2025.
Hace algunas semanas atrás, al recibir la invitación de Factoría Santa Rosa en favor de prologar el trabajo de Emilio Fuentes Traverso, hubo una serie de imágenes que captaron mi atención precisamente porque inmediatamente me transportaron al bello poema de Gabriela Mistral, “Agua”.
Al margen de la frágil belleza que emanan los trabajos de E. Fuentes Traverso, el carácter tectónico y al mismo tiempo pétreo que ellos detentan, permiten imaginar las sutiles tensiones del que está hecho su arte. Por una parte, la materia andina como forma y peso, pero además los sutiles elementos que él utiliza para exponerla y contraponerla a otras obras en piedra, habla de un sentido en la hechura de la obra, a la manera de los habitantes originarios cuando marcaban el territorio con las denominadas, “machetas” o simplemente cuando ese elemento natural es el punto de referencia en el paisaje. Por ejemplo, la formación rocosa a la salida de Llay Llay en la cuesta “Las Chilcas” o la bella “Portada de Antofagasta” en el norte de Chile.
Por otra, su arte permite comprender su fascinación creativa focalizada en la materia del que está constituido el paisaje local, - piedra, tierra, vegetación-; la que declama la fragilidad de este territorio desde el punto de vista de sus transformaciones y movimientos. Tal condición de su obra, -anclada en los silencios infinitos de la montaña-; se ve reflejada como una suerte de sinfonía de notas musicales, expresadas mediante el peso, textura y color de cada trabajo. Pero, además en los efectos visuales a los que el artista somete al espectador; a veces jugando con la apariencia del mineral, en otras contraponiendo el registro fotográfico a la escala del ser humano.
Todo lo anterior, como si se tratase de un infinito juego de verdades y realidades entrelazadas las cuales muchas veces se refieren a la geología y el extractivismo en el mundo de hoy.
Tal condición en su cuerpo de obra, permite al espectador adentrarse en el universo de la geología y al mismo tiempo, en los paisajes ancestrales de nuestro territorio; en donde el orden natural se nos presenta como un ámbito sagrado, donde todo corresponde a un ser y hacer, haciendo de la actividad humana sea una correspondencia a la de un ser que habita en completa armonía en este reino y de ninguna manera se sienta dueño de ese hábitat.
Consciente de ello, E. Fuentes Traverso pone su foco de atención en estos elementos pétreos como si se tratase no de un etnógrafo o explorador del siglo XIX, sino más bien de un ser consciente que busca con su obra visual la armonía del orden mineral desde la fragilidad y sutileza respecto a cómo se ordenan las piedras en el territorio, pero también cuan delicado es este cosmos. Indagando en las posibilidades de la escultura, el registro fotográfico y todo un arsenal de herramientas visuales, las cuales hacen de sus realizaciones de los últimos años, un lúcido relato de cómo se puede comprender el reino mineral en tiempos oscuros, reflejo de un mundo global.
Carlos Navarrete
Santiago de Chile, octubre de 2025






















